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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.

jueves, 6 de marzo de 2008

DÍA 19: Tokio-Yokohama-Kamakura

Me levanto temprano y tomo rumbo a la estación de Tokio, Kamakura era el lugar indicado en el itinerario, es un pequeño pueblo lleno de templos, la mayoría tesoros nacionales, a una hora de camino estaba el destino.

Apenas saliendo la estación se encontraba la primera visita, Engakuji, un templo Zen , o mejor dicho un complejo de templos que tienen entre sus reliquias un diente de Buda y la campana del templo que es considerada tesoro nacional.

De Engakuji seguí caminando a lo largo de las vías del tren, pase un tunel que cruzaba una loma para llegar al que sería el siguiente destino de la visita.

La siguiente visita es Kenchoji, otro templo zen, uno de los más antiguos del país, a espaldas del edificio principal se encuentra un hermoso jardín y un lago, que por el frío de esa mañana tenía encima una fina capa de hielo.

Seguí caminando a espaldas del edificio al ver mucha gente seguir esa ruta, iban a otro templo que se encontraba en la cima de la loma, fueron muchos escalones para llegar al lugar, en el camino estatuas de guerreros alados parecidos a las gárgolas se encontraban a los lados, y desde ahí se tenía una hermosa vista del Monte Fuji.

Después visité el santuario de Tsurugaoka Hachimango, el cual todavía tenía filas de gente para acceder para las peticiones de año nuevo, permanecí solo unos minutos mientras observaba la dinámica del lugar .

La visita obligada de Kamakura, la más publicitada cuando menos es el gran buda, una estatua en bronce de 13.35 mts. El segundo más grande, después del de Nara. Inicialmente estaba dentro de un templo, pero el mismo fue destrozado por un tsunami en el S.XV así que permanece al aire libre.

La última visita en Kamakura es Hasedera, un templo famoso por una estatua, en madera, de Kannon diosa de la misericordia, jardines y un mirador coronan el templo desde donde se puede ver la costa.

Se generaba entonces la huída de Kamakura, no quería regresar directo a Tokio así que hice una rápida visita por Yokohama, primero al barrio chino donde aproveché para comer (una de esas bolas de masa rellenas de carne) y entrar a las tiendas de chinaderas jeje.

Después me dirigí al Minato Mirai, futurística zona en el centro de Yokohama, con grandes, impresionantes, en formas extrañas, rascacielos que crean un fenomenal skyline que te hace sentir en otro mundo.

Se acabó la visita y tomo el tren de regreso, la última estación es la de Shibuya donde ceno y sigo caminando, tónica del viaje, a la hora de regresar al hostal sigo leyendo el libro pendiente, ya lo llevaba a la mitad de las 300 hojas.