Datos personales

Mi foto
Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.
Mostrando entradas con la etiqueta Harajuku. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Harajuku. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de marzo de 2008

DÍA 20: Tokio

Es ya mi último día en Japón, tuve la intención de levantarme temprano y tomar eL tren en Asakusa con rumbo a Nikko pero ante el cansancio acumulado desistí, ya era mucho el desgaste en el viaje, por lo que me encargué de hacer las últimas compras previo al anunciado regreso.

Temprano me voy a Harajuku, directamente al Oriental Bazaar donde compré algunos encargos, el kimono de mi hermana, los vasos para tomar sake, los abanicos para mi madre o la yukata para un servidor.

Después me lanzo a una última visita a Akihabara, compro algo de manga (novelas gráficas), un test type de eva (un action figure de una animación), algunos llaveros y colgantes para el celular para los amigos.

Me dediqué a deambular todo el día, recorrí Ikebukuro quitado de la pena cuando caí en cuenta que mi maleta era insuficiente para el regreso, así que me doy una vuelta por Ueno, siendo más específico el mercado de Ameyoko donde compre una maleta mediana por algo así como 2,500 yenes (como 20usd), ya cansado de caminar todo el día regreso al hostal, donde empiezo a acomodar el equipaje y a hacerme a la idea de que ya había terminado el paseo y de vuelta al trabajo.

Reviso mi correo y escribo algunas cosas para después ponerme a leer como las últimas noches. Sopa instantánea y té a la mano sobreviví la jornada.

miércoles, 27 de febrero de 2008

DÍA 16: Tokio

Día extraño en la ciudad, era asueto por lo que la mayoría de los negocios no laboraron, aún así el barrio donde me hospedaba estaba atestado de gente que acudía a hacer sus peticiones a kami sama, preferí huir del barrio, me lanzo a Shibuya un grandioso sector comercial, salgo de la estación Yamanote en Shibuya y me encuentro a Cameron Díaz en los espectaculares de la publicidad de SoftBank, financiera que adquirió la telefónica Vodafone en el país y que desplegaba una muy agresiva estrategia publicitaria.

A un lado la estatua del perro, uno de los clásicos del barrio y al frente algunos de los centros comerciales más interesantes, ¿se acuerdan la escena del dinosaurio en el edificio de Lost in translation? Era en el crucero exactamente en frente de la estación, camino en el barrio, entro a una tienda de deportes pero la sobre especialización de la mercancía me hace desistir de comprar algunas cosas.

Entro al Tower Records (tienda de cd’s, dvd’s, revistas, libros, etc.) y me pierdo por horas (y por miles de yenes) dentro de los 7 pisos del establecimiento, y pudo haber sido mas el tiempo y el dinero pero los japoneses tienen la mala costumbre de no subtitular su trabajo en ningún idioma occidental.

No todas las tiendas estaban abiertas pero yo seguía caminando hasta que llegue al estadio Yoyogi, usado en la presentación de espectáculos, hasta llegar a Harajuku, colapsado en la cantidad de gente por la visita al templo Meiji, después de observarlos un rato salgo del barrio,

Camino por la calle Omotesando pues quería comprar unas cosas en el Oriental Bazaar, una excelente tienda de souvenirs, pero estaba cerrado por el feriado así que desistí, regreso al hostal a descansar un rato donde me pongo a jugar FIFA con unos australianos y británicos por el honor de la patria (terminamos bien deshonrados compadres jejeje) .

Me comunico con mi amigo cubano y quedo de cenar con el y su esposa esa noche, nos quedamos de ver en la estación de metro donde nos habríamos de poner de acuerdo de a donde dirigirnos en la incertidumbre de no saber que lugar daría servicio ese asueto, para romper con la dieta asiática nos decidimos por filete al grito de mi amigo y mío de “queremos colesterol!!!, queremos colesterol !!!!” mientras su esposa nos veía con resignación. Comí carne con champiñones, el siempre presente arroz y un par de cervezas (para no dejar tomando solo a mi amigo jeje) hablamos de historia, política, de la sociología del cubano, mexicano y japonés, y de las dificultades para integrarse al universo japonés, una charla muy productiva.

Ya tarde nos despedimos, había que descansar, que el asueto estaba por acabar.

viernes, 22 de febrero de 2008

DÍA 14: Tokio

Es domingo 30, hay sol, pero un aire helado obliga a abrigarse elaboradamente. Temprano salgo a dar una vuelta al mercado que rodea el templo Sensoji, con menos gente que la noche anterior de manera que no obstaculice las compras.

Tenía que empezar a pensar en los souvenirs de la familia, entre tiendas de abanicos, colgantes, llaveros, kimonos, etc.voy armando los regalos para la gente en México. Desde hora temprana ya se empezaban a formar los grandes grupos de gente, según un amigo que estaba por ahí, la mayoría no eran japoneses sino turistas asiáticos (Singapur, Corea, Taiwán, etc.) opté por huir.

Primero pase por el hostal a dejar las compras de la mañana, ahí conocí a un par de chilangos que igual andaban en plan mochilero por Tokio, eran diseñadores para una maquila de ropa en México e iban a buscar ideas para ropa nueva, me despido y sigo las visitas.

Primero voy a Harajuku el barrio del “Teen Fashion” de Japón, era temprano todavía por lo que primero me dirijo al templo Meiji, que se encontraba a espaldas de la estación. En el templo estaban arreglando y preparándose para la fuerte afluencia de gente que habrían de recibir al día siguiente.

El aire frío empeoraba y la cantidad de turistas era enorme, una de las motivaciones para visitar la zona de Harajuku era ver de primera mano las manifestaciones contraculturales de los jóvenes japoneses, las nuevas modas, los cosplayers, gothic lolitas, etc. los cuales se suelen reunir bajo el puente peatonal a la puerta del templo Meiji, pero el clima y la composición de la audiencia externa me parece les hizo evitar el barrio. Solo se dejaba ver unos de los miembros más conocidos de la fauna citadina el “U2 fan” un señor que grabadora en mano se pone a cantar a grito abierto canciones de U2.

Cruzo la calle, y entro a una tienda especializada en la caricatura Peanuts: Snoopy Town, después tomo Takeshita dori, donde se encuentran las principales tiendas de ropa, con distinto acento, algunos tirando al estilo dark, otros al gothic, otros al estilo metal, hip hop, etc,

En una de las esquinas se encontraba una tienda de “Todo a 100 yenes” y me dispuse a entrar a ver que de interesante tenía, me hago de algunas chucherías interesantes. Salgo de nuevo a la calle y al fondo una enorme fila en los puestos de crepas, y como dicen por ahí cuando vayas a Roma … pues me uní a la fila, y valió la pena jeje.

Después sigo caminando pero ahora por la calle Omotesando donde se ven más tiendas, más caras, como el Louis Vuitton y Omotessando Hills, huyo despavorido ante la implacable queja de mi cartera jeje. Vuelvo a la estación con rumbo incierto…solo por un momento.

Me dirijo a Akihabara, al electric town, zona de elctrónicos y zona otaku por la gran cantidad de tiendas de videojuegos, manga, figuras, anime, etc. A la salida del tren me encuentro un par de meidos entregando publicidad para un meido café (me parece que en otro post explico bien el concepto).

Recorro las tiendas, recorro los pisos, la cantidad de cosas, la variedad de cosas…….me parece que iba a empezar a hiperventilar ante el enorme merchandising existente en este país jajaja. Opto por huir ante un ataque de esquizofrenia consumista no sin antes comprar una pequeña figura de Totoro para mi sobrina, todavía estoy pensando si se la doy o me la quedo jajaja.

Ya algo cansado doy una vuelta rápida por la zona de Shinjuku, la cual era de lo más caótica, entre tiendas, bares, restaurantes y gente, gente…más gente, me volvi parte de la ola humana durante un rato sin oponer resistencia hasta que atiné a entrar a un restaurante de curry….gran error.

Ya regreso al hostal a descansar, estaban todos los inquilinos frente al televisor viendo un maratón de Héroes, me uní al grupo.