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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.

miércoles, 13 de febrero de 2008

DÍA 10: Hiroshima-Miyajima

Las 6 de la mañana fue el punto de partida de este día, a recoger todas las cosas y acomodarlas en la maleta de nuevo, ya que por lo tarde de mi llegada la noche anterior no lo hice con tiempo, se dejaba venir una parte muy cansada del viaje con 3 destinos en 3 días.

A las 7:30 ya me encontraba en el andén de la estación de Osaka esperando el Hikari con destino a Hiroshima, yo cargaba en una bolsa plástica el desayuno que consistía de un sándwich y un té verde, al llegar el tren tomo inmediatamente un asiento vacío, el de la ventana, acomodo mi equipaje en la repisa superior y me coloco los audífonos para sortear el viaje, con Raly Barrionuevo como música de fondo (Hey paisano que pasó, la historia no es fácil como creías vos!!) tomo camino, el viaje no era muy largo pero permitió que durmiera un rato mas.

Solo el movimiento de la gente sacando sus cosas me enteró que se había llegado al destino esperado, me despabilo como puedo y cargo con mis cosas a lo largo de una estación en obras de expansión, como casi todas al sur de Japón, y tomo la salida más cercana.

Salgo corriendo de la estación y de manera casi inconciente subo al tranvía que estaba por partir, solo tenía en la mente la estación en la que tenía que bajar, al llegar a la estación y después de una caminata de 5 minutos llegué a mi hostal, por la hora no podía registrarme todavía así que encargué mi equipaje en el lobby, tenía mucho que ver en mi único día en la ciudad, a solo 5 minutos del hostal, a pie, podía llegar al parque de la paz con toda la serie de monumentos erigidos en recuerdo de las primeras víctimas mortales de la carrera nuclear.









El esqueleto del "domo", un viejo edificio público último recuerdo material del golpe de la bomba a la ciudad, varios memoriales y un gráfico museo de la bomba componen este complejo, lo que podría considerarse una montaña rusa emocional por lo impactante de los testimonios... a pesar de haber superado el golpe en lo emocional la existencia de sobrevivientes entre las víctimas permanece como memoria viva de la comunidad.

En la tarde rompo con el panorama desolador de la visita matutina, tomo el tranvía hasta su última estación, Miyajima, donde se encuentra un puerto donde tomé un ferrie con rumbo a la isla del mismo nombre.





El principal atractivo de Miyajima, aparte de la tranquilidad de la isla y un comercio artesanal realmente interesante, es el templo y toriie flotante, cuyas bases son cubiertas de agua al subir la marea, una bella postal para llevar casa.





Después de ver el toriie visito un par de templos en la isla, subo a una loma cercana y corono la visita cenando un rico okonomiyaki con mariscos.

Empezaba a anochecer cuando tomo el ferrie de regreso, posteriormente el tranvía hasta llegar al hostal, estaba yo cansado y además a primera hora iba a partir, así que temprano alisto mis cosas y me preparo a dormir.