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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.

martes, 26 de febrero de 2008

DÍA 15: Tokio


Es día último del año, uno de los festejos más importantes en este país, me levanto con el único propósito de caminar sin rumbo, a la 1pm había quedado de verme con un amigo cubano a las puertas del Kaminarimon en Asakusa para pasar con él y su familia el año nuevo.

Como 30 minutos tarde llega mi amigo, cubano casado con una japonesa, los dos maravillosas personas y habían tenido la atención de invitarme a pasar con ellos el fin de año, de Kaminarimon caminamos a la estación Kuramae de la línea Oedo, como 20 minutos hicimos en el camino, si ya se que es mucho tiempo para la distancia pero soy lento en la caminada, en el camino observo uno de los edificios de Bandai donde supongo que estaba ubicado el museo que cerraron el año pasado, que pena tenía ganas de conocerlo, por fin llegamos a la estación donde nos encontramos a otra chica japonesa que habría de acompañarnos.

Llegamos al departamento de mi amigo cubano, en la entrada nos descalzamos y nos ponemos unas pantuflas para andar por la casa, les muestro mis respetos a los mis amigos y les doy un pequeño regalo que traje desde México, una botella de Tequila, no soy muy conocedor pero el Jimador es bastante jalador, y una muñequita artesanal que le compre a una indígena en la plaza de Santo Domingo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Mientras estaba la comida empezamos con unos tragos, empezamos con algo de cerveza, mi amigo sacó la reserva de ron (Havana club, carta blanca) para hacer algunos cocteles cubanos, mojito, daikirí, etc. Yo me entretenía con el nihonshu (sake), es mas, me parece haberme acabado la botella.

Llega la hora de la comida, comimos el arroz gohan, mi amigo hizo unos frijoles con nabo y un pollo horneado, del fondo de la alacena sacan una botellita de salsa habanera recuerdo de un viaje previo a México y ven con horror como dispongo de la misma sobre las viandas, -no está muy picoso? - si (jejeje)

Seguimos en la plática de la sala mientras el alcohol sigue corriendo en nuestros enseres, seguimos comiendo en la sala sacaron algo de kimshi coreano (col fermentada picante) y cangrejo el cual fue llevado por la chica que recogimos en la estación de Kuramae, en lo que nos dimos cuenta ya se había hecho muy tarde e íbamos a perder el último metro, así que nos levantamos y corremos con rumbo a la estación, de manera trompicada lo alcanzamos, tomé rumbo a la morada temporal que habría de darme cabida esa noche (ya era día?) y me dispuse a descansar de lo que fue un muy buen día.