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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.

martes, 22 de enero de 2008

DÍA 03: Takayama

A eso de las 5 vuelvo a abrir los ojos, tenia penado tomar el Hida Limited Express con rumbo a Takayama pero no tenía idea de la hora del primer tren, me levanto y voy a tomar un baño, era un baño tipo japonés, un banquito frente a una regadera para lavarse y enjuagarse, y posteriormente una tina caliente. Por la hora era el único usuario por lo que evitamos exhibicionismos indeseados jeje.

A eso de las 6:30 salgo del hotel con rumbo a la estación de trenes llegando antes de las 7, en donde me doy cuenta que el primer tren pasa como a las 8:40 (si no me falla la memoria) por lo que me dediqué a la añeja y siempre apreciada actividad de perder el tiempo, entre las pocas tiendas abiertas, casi todas tiendas de conveniencia, y sacar plática a otros gaijins desinteresados de todo lo que les rodeaba jeje, después del éxito no obtenido compré el desayuno (unas bolas de arroz y unos adictivos pockys) con lo que esperé al tren.

Es un trayecto de 2 horas hasta Takayama por la montañosa zona de Hida lleno de pintorescos pueblos a lo largo del recorrido. Las montaña que nos rodeaba mostraba una capa de nieve sobre los árboles, dando un espectáculo aparte. Casi a las 11 de la mañana llego a Takayama y mapa en mano me dispongo a buscar el Ryokan donde me habría de quedar, Sey-Ryu se llamaba..creo.



Vueltas y vueltas, con todo y mapa, y no daba con el lugar, eso de perderme se estaba haciendo costumbre y no me estaba agradando, cuando se detiene un coche a lado mío y una señorita en un tímido inglés me pregunta si me puede ayudar, le pregunto por el lugar y me señala el camino, el lugar no contaba con un solo anuncio en romanji (alfabeto occidental), lo cual recriminé en la recepción pero tampoco hice demasiado problema, solo quería dejar la maleta y seguir la visita, lo primero que hice es visitar los mercados que se ponen por las mañanas, ya estaban en las últimas, a los pocos minutos de estar por ahí empezaron a recoger las mercancías.

Visite el Takayama Jinya la antigua oficina del gobierno local, hoy un museo, donde se ven las oficinas de gobierno, zonas de descanso y espacio residencial de esta construcción tradicional japonesa. Posteriormente quería subir por el parque Shiroyama a las ruinas de castillo, pero debido por las nevadas una parte del acceso a la loma estaba cerrada al público, frío y lluvia me acompañaron ese día.

Caminé el Old Town que una vieja zona muy conservada donde la mayoría de las construcciones datan del periodo Edo (1600’s) llena de pequeños comercios en el centro del pueblo, pasé por las destilerías de sake con sus respectivos testers jeje, pequeñas galerías de arte y un museo de artesanías.





Comí en un pequeño restaurante de esta zona para después seguir recorriéndola, en una de las tiendas de artesanías me topo con unos chilangos que andaban de visita, eran los primeros mexicanos que me topaba y la primera oportunidad de hablar español lo cual se agradecía jeje.

Ya tarde regresé al hotel, en mi habitación ya tenían preparado el Té verde y un refrigerio para descansar después de un largo día.