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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.

jueves, 24 de enero de 2008

DÍA 05: Kyoto-Nara

Me levanté a eso de las 9, lo mas tarde en lo que llevo en Japón, seguramente por la desvelada del día anterior, me dirigí inmediatamente a la estación de trenes para hacer un viaje corto a la localidad de Nara, el “Miyakoji rapid train” pasa cada media hora, y el viaje dura de 40 a 50 minutos.

De la estación de Nara, después de una caminata de unos 20 minutos se llega al Parque Nara donde se pueden visitar los templos de Todaiji, Kofukuji y Kasuga. Lo primero que llama la atención al llegar al parque es la enorme cantidad de venados sueltos a lo largo del lugar.





La primer visita sería el templo de Kofukuji donde lo más interesantes es la pagoda de 5 pisos, la cual es una de las más grandes en Japón.



La siguiente parada en el trayecto es Todaiji, un templo hecho en madera construído en 1692, reconstrucción del original que data del 752, dentro del templo se encuentra la estatua más grande de Buda en Japón.





Terminando con el santuario de Kasuga Taisha, bastante pintoresco adornado el camino por gran cantidad de linternas de roca.



Después a regresar a la estación para en tren llegar al cuarto templo de la visita a Nara: Horyuji. Templo que data del siglo VII lo que lo constituye en la estructura de madera, que sigue en pie, más antigua del mundo.

Después de Horyuji tomé de nuevo el tren a Kyoto pero me baje un par de estaciones antes de la principal para visitar un santuario a las afueras de la ciudad, Fushimi Inari, el santuario en si no es tan espectacular como el camino donde una valla interminable de torriies de madera escoltan la llegada.




De ahí no quise tomar el tren de nuevo y me fui a pie con camino a Sanjusangendo, algo largo el tramo, después de un rato y con apenas tiempo para hacer la visita entro a este templo, maravillado por las mas de mil estatuas de Kannon que residen ahí, todas tesoros nacionales.



Ya cansado de la larga travesía regreso al hostal, en el camino me detengo en un pequeño supermercado donde compro algo de comida preparada, mientras como en la sala de televisión, el australiano llega con dos botellas de sake, las cuales compró en la tienda de licores a lado del hostal, y mientras comía empezaron a moverse las copas, ya en ambiente salimos otra vez en bola a un bar local, cuando iban a cambiar de bar a otro más movido, muy amablemente me despedí aduciendo un extremo caso de cansancio crónico, no mentía, y así di por terminada la jornada.