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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.
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viernes, 22 de febrero de 2008

DÍA 14: Tokio

Es domingo 30, hay sol, pero un aire helado obliga a abrigarse elaboradamente. Temprano salgo a dar una vuelta al mercado que rodea el templo Sensoji, con menos gente que la noche anterior de manera que no obstaculice las compras.

Tenía que empezar a pensar en los souvenirs de la familia, entre tiendas de abanicos, colgantes, llaveros, kimonos, etc.voy armando los regalos para la gente en México. Desde hora temprana ya se empezaban a formar los grandes grupos de gente, según un amigo que estaba por ahí, la mayoría no eran japoneses sino turistas asiáticos (Singapur, Corea, Taiwán, etc.) opté por huir.

Primero pase por el hostal a dejar las compras de la mañana, ahí conocí a un par de chilangos que igual andaban en plan mochilero por Tokio, eran diseñadores para una maquila de ropa en México e iban a buscar ideas para ropa nueva, me despido y sigo las visitas.

Primero voy a Harajuku el barrio del “Teen Fashion” de Japón, era temprano todavía por lo que primero me dirijo al templo Meiji, que se encontraba a espaldas de la estación. En el templo estaban arreglando y preparándose para la fuerte afluencia de gente que habrían de recibir al día siguiente.

El aire frío empeoraba y la cantidad de turistas era enorme, una de las motivaciones para visitar la zona de Harajuku era ver de primera mano las manifestaciones contraculturales de los jóvenes japoneses, las nuevas modas, los cosplayers, gothic lolitas, etc. los cuales se suelen reunir bajo el puente peatonal a la puerta del templo Meiji, pero el clima y la composición de la audiencia externa me parece les hizo evitar el barrio. Solo se dejaba ver unos de los miembros más conocidos de la fauna citadina el “U2 fan” un señor que grabadora en mano se pone a cantar a grito abierto canciones de U2.

Cruzo la calle, y entro a una tienda especializada en la caricatura Peanuts: Snoopy Town, después tomo Takeshita dori, donde se encuentran las principales tiendas de ropa, con distinto acento, algunos tirando al estilo dark, otros al gothic, otros al estilo metal, hip hop, etc,

En una de las esquinas se encontraba una tienda de “Todo a 100 yenes” y me dispuse a entrar a ver que de interesante tenía, me hago de algunas chucherías interesantes. Salgo de nuevo a la calle y al fondo una enorme fila en los puestos de crepas, y como dicen por ahí cuando vayas a Roma … pues me uní a la fila, y valió la pena jeje.

Después sigo caminando pero ahora por la calle Omotesando donde se ven más tiendas, más caras, como el Louis Vuitton y Omotessando Hills, huyo despavorido ante la implacable queja de mi cartera jeje. Vuelvo a la estación con rumbo incierto…solo por un momento.

Me dirijo a Akihabara, al electric town, zona de elctrónicos y zona otaku por la gran cantidad de tiendas de videojuegos, manga, figuras, anime, etc. A la salida del tren me encuentro un par de meidos entregando publicidad para un meido café (me parece que en otro post explico bien el concepto).

Recorro las tiendas, recorro los pisos, la cantidad de cosas, la variedad de cosas…….me parece que iba a empezar a hiperventilar ante el enorme merchandising existente en este país jajaja. Opto por huir ante un ataque de esquizofrenia consumista no sin antes comprar una pequeña figura de Totoro para mi sobrina, todavía estoy pensando si se la doy o me la quedo jajaja.

Ya algo cansado doy una vuelta rápida por la zona de Shinjuku, la cual era de lo más caótica, entre tiendas, bares, restaurantes y gente, gente…más gente, me volvi parte de la ola humana durante un rato sin oponer resistencia hasta que atiné a entrar a un restaurante de curry….gran error.

Ya regreso al hostal a descansar, estaban todos los inquilinos frente al televisor viendo un maratón de Héroes, me uní al grupo.

miércoles, 20 de febrero de 2008

DÍA 13: Fukuoka-Tokio

Ese día regreso a Tokio, y también empezaba el asueto de fin de año, por lo que era mi deseo empezar el viaje lo más temprano posible ante el caos que se esperaba en las estaciones de trenes.

Año nuevo es una de las fiestas más importantes en Japón, es una fiesta muy familiar por lo que muchos japoneses regresan a las casas paternas para visitar padres y abuelos, el desplazamiento de gente en esos días es impresionante, al grado de saturar la amplia infraestructura de transporte japonesa.

A las 6 tomo el tren rápido con rumbo a Osaka, suficientemente temprano para evitar la primera oleada, pero a mi llegada a Osaka, donde tenía que cambiar de tren rumbo a Tokio, una gran cantidad de gente atestaba la estación, busque de inmediato el anden para seguir el viaje, muy apenas alcance a entrar en el tren, que ese día, mas que cualquier otro, parecía estancia infantil, niños corriendo de un lado a otro por el tren mientras los fervorosos padres, en calidad de mártires, corren detrás de ellos, los niños son los amos y señores, nadie les dice nada.

Mi desayuno en el tren

Por fin llego a Tokio, donde se daba también se daba el fenómeno, la estación llena de gente huyendo de la ciudad. Mi hostal se encontraba en Asakusa, así que de la estación Tokio tomo la línea Yamanote con destino a Ueno, donde cambio a la línea Asakusa a la estación Asakusa jeje. Me dirijía al hostal Sakura, las direcciones para llegar al mismo no eran gráficas sino escritas, tan mal estaban que terminé por el edificio Asahi (de la cervecería), uno extravagante que tiene una cosa rara encima como nube, algodón algo así.

Al no terminar de orientarme saco las guías de la mochila con mapas más amplios de la zona, estaba muy errado, del edificio tuve que cruzar el río y caminar rumbo al Templo Sensoji, uno de los más importantes de Tokio, cruzarlo y pasar un parque de diversiones que se encontraba a espaldas (Hanayashiki Amusement park) y después de unos minutos de caminar dabas con él.



Entro al hostal, doy mi nombre en el lobby para que me indiquen el cuarto, dormitorio de 8 camas en un espacio reducidísimo, así que con dificultad me movía en el cuarto, aunado a que me mandaron de nuevo a la cama de arriba, ya me estaba dando miedo a las alturas jeje, con la vista de la montaña rusa desde mi ventana.

Bajo al lobby y tomo una computadora para revisar el correo cuando se me acerca gente de Fuji TV lo cual lo cuento más ampliamente en otra entrada.

Después de despachar a la gente de la televisora salgo a recorrer la zona, la cual sería muy concurrida en los próximos días. Había una gran cantidad de comercio de temporada en los alrededores del templo, además una decoración muy particular, estaban por entrar al año de la rata por lo que la imagen del roedor estaba presente en toda clase de artículos, artesanías, ropa, etc.



Regreso al hostal y compro en el Family Mart de enfrente algo de comida preparada para cenar tranquilo, busqué aprovechar el tiempo por lo que puse a lavar la ropa y jugue un torneo de FIFA con los otros extranjeros del hostal, entre ellos 2 chamacos de 18 años de Tijuana, 2 de los muchos hispanohablantes que se encontraban en el hostal entre mexicanos y peruanos principalmente, se nos quedaban viendo los demás, principalmente australianos e ingleses, cuando nos poníamos a hablar entre nosotros jeje.



Y así acabo el día......el recuerdo de los demás días no los tengo muy nítidos pero voy a intentar hacer un trabajo de memoria para narrarlos de la mejor manera posible…se cuidan.