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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.
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martes, 20 de mayo de 2008

¿Y es caro ir a Japón? 2a parte

¿Y los alimentos son caros? no mas que en la mayoría de nuestros países, dependiendo por supuesto del perfil de viaje deseado.

Para los de bolsillo restringido una opción son las tiendas de conveniencia donde puedes conseguir sopas instantaneas por alrededor de 120 yenes (poco más de 1usd), o incluso comidas preparadas por alrededor de 350yenes (casi 4usd), las cuales a partir de cierta hora se consiguen con un descuento considerable.





Otra opción barata es la comida rápida japonesa como el ramen o el gyudon (arroz blanco con res) los cuales se pueden conseguir junto a una sopa miso en poco mas de 400 yenes (entre 4 y 5usd), alimentos más elaborados como el okonomiyaki se pueden conseguir en alrededor de 1,000yenes (poco menos de 10usd)






Un restaurante del tipo temático como el "lockup", o el "ninja" si te va a costar más caro, en esos lugares si vas a tener que desembolsar al menos unos 50usd.



En lo que respecta a diversión depende mucho del tipo de diversión que busques, por ejemplo yo no recuerdo haber gastado más de 30usd por noche de parranda, notando que tomaba de manera moderada e iba a lugares fuera del espectro turístico, antros perdidos en 3os o 6os pisos de edificios en Kyoto o en zonas de Shinjuku y Shibuya, según me cuentan mis amigos la zona de diversión de los extranjeros se centra en las calles cercanas a Roppongi donde encuentras unos verdaderos monstruos de bares y ciertamente es mucho más caro.


Para los que quieran visitar de noche la zona de Roppongi solo les aconsejaría que tomaran sus precauciones, ya que por lo que me cuentan mis amigos en su experiencia en esta zona suelen sentirse algo intimidados por las personas que cuidan las puertas de las discos (altos y corpulentos) que los invitan con insistencia a entrar a las mismas. Como quiera esta es la "party zone" de Tokio y si salen a divertirse seguramente pasaran por aquí.

jueves, 28 de febrero de 2008

DÍA 17: Tokio

Casi a la fuerza me tuve que levantar temprano pues iba a cambiar de hostal ese día, del Sakura hostel atrás del templo Sensoji al K’s backpak hostel que se encontraba como a 20 minutos de ahí, a pie, por la estación Kuramae.

Empaco mis cosas, hago el check out, me despido de quien se debiera y tomamos camino, era algo que quería hacer rápido pues ya tenía planes para el día. Localicé el hostal, me registré, dejé el equipaje y partí a la aventura.

El Palacio Imperial de Tokio está cerrado al público todo el año con excepción de dos días, el cumpleaños del emperador que es el veintitantos de diciembre y el 2 de enero, con ese rumbo me lancé.

Ese día el emperador (o mejor dicho la familia imperial) salía al balcón a ciertas horas designadas para dar un pequeño mensaje a la gente, toda la seguridad estaba desplegada en el recinto, todos y cada uno de los visitantes éramos sujetos de revisión y todos los paquetes se dejaban a resguardo en la improvisada sección de paquetería ubicada a las afueras del palacio.

Todos recibíamos a la entrada una bandera de papel de Japón y entrábamos como parte de una interminable fila en el lugar, el emperador saldría al balcón a horas previamente designadas por lo que el temporal auditorio formaba parte del ceremonial y se les pedía salir para dejar entrar a la siguiente audiencia que ya hacía fila.

Cámaras televisivas y de prensa al fondo del jardín donde nos encontrábamos, seguridad en todas partes, muchos infiltrados entre la gente atentos al desarrollo del evento, el breve saludo del emperador y el saludo a la multitud en el mejor estilo de Miss Universo (corto-corto largo-largo), y a salir con celeridad, me dirijo por un camino subterráneo a la estación de Tokio en el mismo había un par de exposiciones uno de carteles de cine europeo y otro de automóviles infantiles.

Me dirijo a Roppongi y Midtown, impresionantes complejos comerciales, cines, galerías de arte, tiendas y restaurantes incluidos. Me pierdo por los pasillos y las tiendas, entro a Tsutsaya a comprar unos cd’s pero a la hora de pagar me rebotaron la tarjeta, el banco la había congelado como medida precautoria al parecerle raro los cargos en Japón, así que salí frustrado y descapitalizado… hasta encontrar una oficina cambiaria.

Ya tarde regreso al hostal, visito el 7Eleven que se encontraba en frente y me hago de una sopa instantánea que junto a un vaso con té constituirían la cena, me acerco a una pequeña biblioteca del lugar, y me perdí en uno de los libros, novela de suspenso y drama, hasta que aguanto el cuerpo y me dispuse a dormir.