Datos personales

Mi foto
Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.
Mostrando entradas con la etiqueta Palacio Imperial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palacio Imperial. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de octubre de 2008

La dicha es mucha en la ducha - Gaijing swimming in the Tokyo Imperial Palace



Pues la noticia de ayer fue la de un extranjero nadando desnudo por el canal que rodea el Palacio Imperial en Tokio, los primeros reportes señalaban al tipo como español, y mientras los amigos españoles se lamentaban me daba un enorme alivio de que esta vez no eramos nosotros, entre los incidentes diplomáticos en Francia (Remember L'Arc de Triomphe), los reportes escandalosos de la televisión española sobre estudiantes mexicanos dando espectaculo en las noches madrilistas (la mayoría estudiantes de mi Universidad) o las aventuras guerrilleras de estudiantes de la UNAM en Sudamérica (MARULANDA!!!), ya nos veían con desconfianza en los aeropuertos del mundo.
Yesterday news were about a foreigner swimming completely naked in the river outside the Imperial Palace in Tokyo, first info in the web says that was a Spain guy, and while my Spain friends said, oh sh**!! I felt a relief that was not a fellow countryman, between the diplomatic incidents at Paris (Remember L'Arc de Triomphe), the scandal reports of the Spain TV about the mexicans in the Madrid bars or the guerrilla adventures of the National University students in South America, people is starting to distrust in the world's airports.

De repente recapitulan y dicen que no es español el exhibicionista (que no sea mexicano... que no sea mexicano...) inglés el tipo (UFF!!), para alivio y resguardo del honor de la Patria.
And suddenly info changed, the guy is not spaniard (please don't be mexican!!!)...british (ufff!!!)

jueves, 28 de febrero de 2008

DÍA 17: Tokio

Casi a la fuerza me tuve que levantar temprano pues iba a cambiar de hostal ese día, del Sakura hostel atrás del templo Sensoji al K’s backpak hostel que se encontraba como a 20 minutos de ahí, a pie, por la estación Kuramae.

Empaco mis cosas, hago el check out, me despido de quien se debiera y tomamos camino, era algo que quería hacer rápido pues ya tenía planes para el día. Localicé el hostal, me registré, dejé el equipaje y partí a la aventura.

El Palacio Imperial de Tokio está cerrado al público todo el año con excepción de dos días, el cumpleaños del emperador que es el veintitantos de diciembre y el 2 de enero, con ese rumbo me lancé.

Ese día el emperador (o mejor dicho la familia imperial) salía al balcón a ciertas horas designadas para dar un pequeño mensaje a la gente, toda la seguridad estaba desplegada en el recinto, todos y cada uno de los visitantes éramos sujetos de revisión y todos los paquetes se dejaban a resguardo en la improvisada sección de paquetería ubicada a las afueras del palacio.

Todos recibíamos a la entrada una bandera de papel de Japón y entrábamos como parte de una interminable fila en el lugar, el emperador saldría al balcón a horas previamente designadas por lo que el temporal auditorio formaba parte del ceremonial y se les pedía salir para dejar entrar a la siguiente audiencia que ya hacía fila.

Cámaras televisivas y de prensa al fondo del jardín donde nos encontrábamos, seguridad en todas partes, muchos infiltrados entre la gente atentos al desarrollo del evento, el breve saludo del emperador y el saludo a la multitud en el mejor estilo de Miss Universo (corto-corto largo-largo), y a salir con celeridad, me dirijo por un camino subterráneo a la estación de Tokio en el mismo había un par de exposiciones uno de carteles de cine europeo y otro de automóviles infantiles.

Me dirijo a Roppongi y Midtown, impresionantes complejos comerciales, cines, galerías de arte, tiendas y restaurantes incluidos. Me pierdo por los pasillos y las tiendas, entro a Tsutsaya a comprar unos cd’s pero a la hora de pagar me rebotaron la tarjeta, el banco la había congelado como medida precautoria al parecerle raro los cargos en Japón, así que salí frustrado y descapitalizado… hasta encontrar una oficina cambiaria.

Ya tarde regreso al hostal, visito el 7Eleven que se encontraba en frente y me hago de una sopa instantánea que junto a un vaso con té constituirían la cena, me acerco a una pequeña biblioteca del lugar, y me perdí en uno de los libros, novela de suspenso y drama, hasta que aguanto el cuerpo y me dispuse a dormir.

sábado, 26 de enero de 2008

DÍA 07: Kyoto

Pese a la desvelada del día anterior me amaneció relativamente temprano, era domingo y no tenía claro que iba a hacer así que sin algo fijo en la mente tomé camino.

El primer destino era el Palacio Imperial en Kyoto, por cuestión de la hora no pude sacar permiso, por lo que me conforme con caminar por los alrededores, un parque enorme, arbolado, y un montón de chavos corriendo por toda la barda del palacio enfundados en jersey de béisbol rompiendo el silencio de la mañana.


Seguí caminando con rumbo al sur del palacio para visitar el Castillo Nijo, la cual fue residencia del Shogun en el periodo Edo, recorrí primero el interior del edificio principal, la madera del piso crujía, según se dice era a propósito con el fin de poner en descubierto la presencia de intrusos en la morada.

Después caminé un rato por los jardines que rodean al castillo, jardín estilo japonés con pequeños lagos, árboles recortados, caminos empedrados y antiguos muros que resguardan el lugar.



Terminada la visita en Nijo me faltaba uno de los lugares por conocer en éste mi último día aprovechable en la ciudad, Kinkakuji el pabellón dorado, como ya se me hizo costumbre evite tomar el transporte público y me puse a caminar, calculo que fueron poco más de 5 kilómetros pero la llegada valió la pena.

Kinkakuji fue construido como residencia del Shogun Ashikaga Yoshimitsu (según japan-guide.com) convertido en templo Zen a su muerte.

La fila para entrar era considerable, sin embargo transcurrió bastante rápido, la instalación cubierta en laminillas de oro s3 reflejaba en el lago que le rodea, hermosa postal japonesa.

Terminada la caminata me dirijo a la zona comercial cercana al hostal donde me dispuse a comer y mirar algunas tiendas, ya en la noche hice mi última salida por los bares de Kyoto.