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Internacionalista, sobreviviente de las crisis periódicas de este país, asiduo lector, crítico feroz, miembro permanente de las huestes utópicas.
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lunes, 3 de marzo de 2008

DÍA 18: Tokio

Hoy fue día de museos, quedé con mis amigos de visitar algunos museos, las 11 era la hora acordada, el lugar frente al Hard Rock Café de la estación Ueno de JR, yo llegué algo temprano y aproveché para merodear la zona, una librería y una tienda de mercancía de animación y manga fueron parte del recorrido, a la hora indicada ya me encontraba en el lugar preciso.

Pocos minutos después me reuní con mis amigos para empezar la visita, caminamos con rumbo al parque Ueno, un parque hermoso donde se encuentran muchos museos, un zoológico, una amplia zona de descanso, un templo, un santuario y más de 1,000 árboles de cerezo por lo que en otoño, su hoja rojiza atrae a miles de japoneses que invierten su descanso en esta zona.

Nos dirigimos al Museo Nacional en Tokio, a la entrada se encontraba en actuación un grupo de tambores japoneses, recorrimos el museo con pinturas antiguas, cosas referentes al año de la rata, etc, etc.

Después recorrimos el museo de ciencias donde vimos cosas como la flora y fauna en Japón, principales zonas sísmicas, fósiles, dinosaurios, etc.

Después de los museos comemos en un restaurant frente la estación Ueno, para posteriormente romper la que sería nuestra última reúna en tierras asiáticas, hasta pronto.

Tomo el metro de regreso al hostal, me topo ahí con unos mexicanos que andaban de vacaciones pero que estaban instalados en ese momento en Taipei aprendiendo chino, lo cual me dejó un buen sabor de boca, me encanta cuando mis compatriotas salen del terruño a aprender y prepararse para la competencia que viene.

Salgo esa noche con rumbo a Shinjuku, ya eran mis últimas jornadas

miércoles, 13 de febrero de 2008

DÍA 10: Hiroshima-Miyajima

Las 6 de la mañana fue el punto de partida de este día, a recoger todas las cosas y acomodarlas en la maleta de nuevo, ya que por lo tarde de mi llegada la noche anterior no lo hice con tiempo, se dejaba venir una parte muy cansada del viaje con 3 destinos en 3 días.

A las 7:30 ya me encontraba en el andén de la estación de Osaka esperando el Hikari con destino a Hiroshima, yo cargaba en una bolsa plástica el desayuno que consistía de un sándwich y un té verde, al llegar el tren tomo inmediatamente un asiento vacío, el de la ventana, acomodo mi equipaje en la repisa superior y me coloco los audífonos para sortear el viaje, con Raly Barrionuevo como música de fondo (Hey paisano que pasó, la historia no es fácil como creías vos!!) tomo camino, el viaje no era muy largo pero permitió que durmiera un rato mas.

Solo el movimiento de la gente sacando sus cosas me enteró que se había llegado al destino esperado, me despabilo como puedo y cargo con mis cosas a lo largo de una estación en obras de expansión, como casi todas al sur de Japón, y tomo la salida más cercana.

Salgo corriendo de la estación y de manera casi inconciente subo al tranvía que estaba por partir, solo tenía en la mente la estación en la que tenía que bajar, al llegar a la estación y después de una caminata de 5 minutos llegué a mi hostal, por la hora no podía registrarme todavía así que encargué mi equipaje en el lobby, tenía mucho que ver en mi único día en la ciudad, a solo 5 minutos del hostal, a pie, podía llegar al parque de la paz con toda la serie de monumentos erigidos en recuerdo de las primeras víctimas mortales de la carrera nuclear.









El esqueleto del "domo", un viejo edificio público último recuerdo material del golpe de la bomba a la ciudad, varios memoriales y un gráfico museo de la bomba componen este complejo, lo que podría considerarse una montaña rusa emocional por lo impactante de los testimonios... a pesar de haber superado el golpe en lo emocional la existencia de sobrevivientes entre las víctimas permanece como memoria viva de la comunidad.

En la tarde rompo con el panorama desolador de la visita matutina, tomo el tranvía hasta su última estación, Miyajima, donde se encuentra un puerto donde tomé un ferrie con rumbo a la isla del mismo nombre.





El principal atractivo de Miyajima, aparte de la tranquilidad de la isla y un comercio artesanal realmente interesante, es el templo y toriie flotante, cuyas bases son cubiertas de agua al subir la marea, una bella postal para llevar casa.





Después de ver el toriie visito un par de templos en la isla, subo a una loma cercana y corono la visita cenando un rico okonomiyaki con mariscos.

Empezaba a anochecer cuando tomo el ferrie de regreso, posteriormente el tranvía hasta llegar al hostal, estaba yo cansado y además a primera hora iba a partir, así que temprano alisto mis cosas y me preparo a dormir.

sábado, 26 de enero de 2008

DÍA 07: Kyoto

Pese a la desvelada del día anterior me amaneció relativamente temprano, era domingo y no tenía claro que iba a hacer así que sin algo fijo en la mente tomé camino.

El primer destino era el Palacio Imperial en Kyoto, por cuestión de la hora no pude sacar permiso, por lo que me conforme con caminar por los alrededores, un parque enorme, arbolado, y un montón de chavos corriendo por toda la barda del palacio enfundados en jersey de béisbol rompiendo el silencio de la mañana.


Seguí caminando con rumbo al sur del palacio para visitar el Castillo Nijo, la cual fue residencia del Shogun en el periodo Edo, recorrí primero el interior del edificio principal, la madera del piso crujía, según se dice era a propósito con el fin de poner en descubierto la presencia de intrusos en la morada.

Después caminé un rato por los jardines que rodean al castillo, jardín estilo japonés con pequeños lagos, árboles recortados, caminos empedrados y antiguos muros que resguardan el lugar.



Terminada la visita en Nijo me faltaba uno de los lugares por conocer en éste mi último día aprovechable en la ciudad, Kinkakuji el pabellón dorado, como ya se me hizo costumbre evite tomar el transporte público y me puse a caminar, calculo que fueron poco más de 5 kilómetros pero la llegada valió la pena.

Kinkakuji fue construido como residencia del Shogun Ashikaga Yoshimitsu (según japan-guide.com) convertido en templo Zen a su muerte.

La fila para entrar era considerable, sin embargo transcurrió bastante rápido, la instalación cubierta en laminillas de oro s3 reflejaba en el lago que le rodea, hermosa postal japonesa.

Terminada la caminata me dirijo a la zona comercial cercana al hostal donde me dispuse a comer y mirar algunas tiendas, ya en la noche hice mi última salida por los bares de Kyoto.

martes, 22 de enero de 2008

DÍA 03: Takayama

A eso de las 5 vuelvo a abrir los ojos, tenia penado tomar el Hida Limited Express con rumbo a Takayama pero no tenía idea de la hora del primer tren, me levanto y voy a tomar un baño, era un baño tipo japonés, un banquito frente a una regadera para lavarse y enjuagarse, y posteriormente una tina caliente. Por la hora era el único usuario por lo que evitamos exhibicionismos indeseados jeje.

A eso de las 6:30 salgo del hotel con rumbo a la estación de trenes llegando antes de las 7, en donde me doy cuenta que el primer tren pasa como a las 8:40 (si no me falla la memoria) por lo que me dediqué a la añeja y siempre apreciada actividad de perder el tiempo, entre las pocas tiendas abiertas, casi todas tiendas de conveniencia, y sacar plática a otros gaijins desinteresados de todo lo que les rodeaba jeje, después del éxito no obtenido compré el desayuno (unas bolas de arroz y unos adictivos pockys) con lo que esperé al tren.

Es un trayecto de 2 horas hasta Takayama por la montañosa zona de Hida lleno de pintorescos pueblos a lo largo del recorrido. Las montaña que nos rodeaba mostraba una capa de nieve sobre los árboles, dando un espectáculo aparte. Casi a las 11 de la mañana llego a Takayama y mapa en mano me dispongo a buscar el Ryokan donde me habría de quedar, Sey-Ryu se llamaba..creo.



Vueltas y vueltas, con todo y mapa, y no daba con el lugar, eso de perderme se estaba haciendo costumbre y no me estaba agradando, cuando se detiene un coche a lado mío y una señorita en un tímido inglés me pregunta si me puede ayudar, le pregunto por el lugar y me señala el camino, el lugar no contaba con un solo anuncio en romanji (alfabeto occidental), lo cual recriminé en la recepción pero tampoco hice demasiado problema, solo quería dejar la maleta y seguir la visita, lo primero que hice es visitar los mercados que se ponen por las mañanas, ya estaban en las últimas, a los pocos minutos de estar por ahí empezaron a recoger las mercancías.

Visite el Takayama Jinya la antigua oficina del gobierno local, hoy un museo, donde se ven las oficinas de gobierno, zonas de descanso y espacio residencial de esta construcción tradicional japonesa. Posteriormente quería subir por el parque Shiroyama a las ruinas de castillo, pero debido por las nevadas una parte del acceso a la loma estaba cerrada al público, frío y lluvia me acompañaron ese día.

Caminé el Old Town que una vieja zona muy conservada donde la mayoría de las construcciones datan del periodo Edo (1600’s) llena de pequeños comercios en el centro del pueblo, pasé por las destilerías de sake con sus respectivos testers jeje, pequeñas galerías de arte y un museo de artesanías.





Comí en un pequeño restaurante de esta zona para después seguir recorriéndola, en una de las tiendas de artesanías me topo con unos chilangos que andaban de visita, eran los primeros mexicanos que me topaba y la primera oportunidad de hablar español lo cual se agradecía jeje.

Ya tarde regresé al hotel, en mi habitación ya tenían preparado el Té verde y un refrigerio para descansar después de un largo día.